Reciclaje A. Marquez
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Nuevo Real Decreto sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos

Incluye una batería de nuevas medidas para mejorar su recogida separada y gestión

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El Consejo de Ministros aprobó el pasado 20 de febrero un Real Decreto (RD) sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que incluye una batería de nuevas medidas para mejorar su recogida separada y gestión.

 

La gestión de este tipo de residuos -que contienen materiales valiosos, pero también sustancias peligrosas que hay que tratar- comienza con su adecuada entrega en las instalaciones de recogida municipales, como los llamados “puntos limpios”, las tiendas de aparatos eléctricos y electrónicos, los gestores autorizados y los puntos específicos habilitados por los fabricantes. El coste anual asociado a toda esta gestión supera anualmente en España los 300 millones de euros.

 

La regulación existente hasta la fecha en nuestro país no ha proporcionado la solución completa de algunos problemas de esta gestión, como las bajas tasas de recogida separada, gestión inadecuada de algunos residuos de algunos aparatos y falta de información sobre el origen y evolución de los aparatos eléctricos y electrónicos.

 

El nuevo RD transpone la normativa comunitaria sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (Directiva del 4 de julio de 2012), con el fin de cumplir los objetivos de recogida y gestión que impone la norma comunitaria, clarificar los puntos de recogida y las obligaciones de información en esta materia, y mejorar el control del traslado de este tipo residuos fuera de la Unión Europea.

 

Para 2015 el objetivo fijado por la normativa comunitaria sobre gestión de residuos es de cuatro kilos de recogida separada por habitante, mientras que en España los datos de 2012 -los últimos conocidos- hablaban de 3,4 kilos por habitante.

 

Asimismo, para impulsar la prevención de la generación de este tipo de residuos fomenta tratamientos como la preparación para la reutilización, lo que permite poner en el mercado de nuevo el mismo producto una vez que se haya reparado. Para ello, establece requisitos para los gestores que garanticen que la preparación para la reutilización se realiza de manera adecuada

 

Fuente: MetalesyMetalurgia

El volumen de residuos reciclados alcanzará los 18 millones de toneladas en 2015

Según el Informe Especial basic de DBK «Reciclado de Residuos» 17/feb/2015

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Según el último Informe Especial basic de DBK “Reciclado de Residuos”, la actividad de las empresas de reciclado de residuos ha experimentado un sensible desarrollo en los últimos diez años, en un marco en el que se ha incrementado gradualmente el cumplimiento de los objetivos de los organismos públicos en materia de tratamiento y reutilización de residuos.

 

Según los datos recogidos, el volumen de residuos reciclados -incluyendo residuos metálicos, papel y cartón, madera, vidrio y plástico- se situó en 17,35 millones de toneladas en 2014, un 1,5% más que en el ejercicio anterior. Por su parte, el negocio generado por su venta alcanzó la cifra de 2.000 millones de euros.

 

Para 2015 se prevé un aumento del volumen de residuos reciclados, de alrededor del 2%, hasta situarse próximo a los 18 millones de toneladas, prolongándose de este modo la tendencia ascendente de 2014, en un marco de gradual consolidación del crecimiento de la actividad económica que provocará un aumento de la generación y el reciclado de residuos.

 

Según los últimos datos de DBK, en 2014 operaban en España unas 350 empresas de reciclado de residuos, que gestionaban más de 400 plantas, incluyendo plantas de reciclado de residuos de metal, papel y cartón, madera, vidrio y plástico, así como de aparatos eléctricos y electrónicos.

 

La mayor parte de las empresas que operan en el sector cuentan con una planta de reciclado, siendo un porcentaje pequeño el que gestiona dos o más plantas. En términos de número de empleados, algo más del 60% de las compañías cuenta con una plantilla inferior a los 10 trabajadores.

 

Fuente: Metales y Metalurgia

Obligaciones de los productores y poseedores de Residuos

 

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Según la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, en su Artículo 17 se establecen las obligaciones del productor u otro poseedor inicial relativas a la gestión de sus residuos:

 

1. El productor u otro poseedor inicial de residuos, para asegurar el tratamiento adecuado de sus residuos, estará obligado a:
a) Realizar el tratamiento de los residuos por sí mismo.

b) Encargar el tratamiento de sus residuos a un negociante, o a una entidad o empresa, todos ellos registrados conforme a lo establecido en esta Ley.

c) Entregar los residuos a una entidad pública o privada de recogida de residuos, incluidas las entidades de economía social, para su tratamiento.
Dichas operaciones deberán acreditarse documentalmente.

 
2. La entrega de los residuos domésticos para su tratamiento se realizará en los términos que establezcan las ordenanzas locales.

 
3. El productor u otro poseedor inicial de residuos comerciales no peligrosos deberá acreditar documentalmente la correcta gestión de sus residuos ante la entidad local o podrá acogerse al sistema público de gestión de los mismos, cuando exista, en los términos que establezcan las ordenanzas de las Entidades Locales.

 
En caso de incumplimiento de las obligaciones de gestión de residuos comerciales no peligrosos por su productor u otro poseedor, la entidad local asumirá subsidiariamente la gestión y podrá repercutir al obligado a realizarla, el coste real de la misma. Todo ello sin perjuicio de las responsabilidades en que el obligado hubiera podido incurrir.

 
4. El productor u otro poseedor inicial de residuos, para facilitar la gestión de sus residuos, estará obligado a:

a) Suministrar a las empresas autorizadas para llevar a cabo la gestión de residuos la información necesaria para su adecuado tratamiento y eliminación.

b) Proporcionar a las Entidades Locales información sobre los residuos que les entreguen cuando presenten características especiales, que puedan producir trastornos en el transporte, recogida, valorización o eliminación.

c) Informar inmediatamente a la administración ambiental competente en caso de desaparición, pérdida o escape de residuos peligrosos o de aquellos que por su naturaleza o cantidad puedan dañar el medio ambiente.

 
5. Las normas de cada flujo de residuos podrán establecer la obligación del productor u otro poseedor de residuos de separarlos por tipos de materiales, en los términos y condiciones que reglamentariamente se determinen, y siempre que esta obligación sea técnica, económica y medioambientalmente factible y adecuada, para cumplir los criterios de calidad necesarios para los sectores de reciclado correspondientes.

 
6. Además de las obligaciones previstas en este artículo, el productor u otro poseedor de residuos peligrosos cumplirá los requisitos recogidos en el procedimiento reglamentariamente establecido relativo a los residuos peligrosos.
Los productores de residuos peligrosos estarán obligados a elaborar y remitir a la Comunidad Autónoma un estudio de minimización comprometiéndose a reducir la producción de sus residuos. Quedan exentos de esta obligación los pequeños productores de residuos peligrosos cuya producción no supere la cantidad reglamentariamente establecida.

 
7. El productor de residuos peligrosos podrá ser obligado a suscribir una garantía financiera que cubra las responsabilidades a que puedan dar lugar sus actividades atendiendo a sus características, peligrosidad y potencial de riesgo.
Quedan exentos de esta obligación los pequeños productores de residuos peligrosos definidos reglamentariamente.

 
8. La responsabilidad de los productores u otros poseedores iniciales de residuos domésticos y comerciales, concluye, cuando los hayan entregado en los términos previstos en las ordenanzas locales y en el resto de la normativa aplicable.
La responsabilidad de los demás productores u otros poseedores iniciales de residuos, cuando no realicen el tratamiento por si mismos, concluye cuando los entreguen a un negociante para su tratamiento, o a una empresa o entidad de tratamiento autorizadas siempre que la entrega se acredite documentalmente y se realice cumpliendo los requisitos legalmente establecidos.

 

 

Como se puede ver en los puntos 1.b y 1.c. las posibles vías que tienen los productores o poseedores de residuos para gestionarlos, si ellos no se encargan de su tratamiento, es entregárselo a un negociante o empresa o entidad pública o privada registrada, para que lleven a cabo su gestión conforme a la legalidad.

 

 

TECNOLOGÍA PARA LA SOSTENIBILIDAD EN LA RECUPERACIÓN DE METALES

La creciente demanda de metales exige un replanteamiento de las técnicas de reciclado. El uso de tecnologías eficientes, como la de clasificación basada en sensores, permite altas tasas de recuperación y fracciones limpias de valiosos metales no férricos, como acero inoxidable, cobre, latón, cables eléctricos y placas de circuito impreso. (Residuos Profesional)

 

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El reciclado de metales conlleva demostrados beneficios desde el punto de vista económico y medioambiental. Los metales se pueden reciclar casi indefinidamente y ofrecen una gran oportunidad de reducir la degradación del medio ambiente, favoreciendo al mismo tiempo un uso más eficiente de recursos como agua y energía.

 

Sin embargo, hacen falta enfoques avanzados para resolver el reciclado de productos complejos, que contienen una gran variedad de metales y otros materiales relacionados entre sí. Y así lo reconoce el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) “Riesgos y desafíos ambientales que plantean los ciclos y flujos antropógenos de metales”, publicado en 2013: “el incremento de la demanda de metales, que podría multiplicarse por diez en comparación con las necesidades actuales, exige un replanteamiento de las prácticas de reciclado a fin de hacer frente a los impactos ambientales negativos”.

 

INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

 

Existe un consenso general sobre la necesidad de dirigir los esfuerzos de I+D hacia el logro de un desarrollo sostenible, dando prioridad a las tecnologías que aumenten la productividad de los recursos. Esto significa, en gran parte, optimizar los procesos de recuperación y tratamiento de los residuos para poder recuperar la mayor cantidad de materia prima.

 

En consonancia con ello, las distintas legislaciones en materia de residuos incrementan sus objetivos de recuperación para los próximos años y para todos los tipos de residuos. En la legislación europea, por ejemplo, y en el caso de los vehículos fuera de uso (VFU), la Directiva 2000/53/CE del Parlamento Europeo establece una cuota obligatoria de reciclado que pasará del 85% al 95%, a cumplir a partir de 2015. Para satisfacer estas cuotas muchos países tendrán que hacer cambios en sus sistemas de reciclaje, se necesitarán más plantas, más y mejores máquinas y, sobre todo, tecnologías más eficientes que permitan reducir costes y obtener mejores resultados.

 

LA IMPORTANCIA DE LOS METALES NO FÉRRICOS

 

El potencial para el reciclado de metales es enorme. Se estima que sólo los residuos de equipos eléctricos y electrónicos en el mundo oscilan entre 20 y 50 millones de toneladas anuales. A todo ello hay que sumar los millones de latas de aluminio, los vehículos fuera de uso, los grandes electrodomésticos…. En el sector del metal crece imparable la demanda de metales no férricos. Metales como cobre, latón, aluminio y zinc se recuperan de los VFU para servir a su vez como recursos para la producción de nuevos vehículos. Lo mismo sucede con los residuos electrónicos, línea blanca, línea marrón, escorias de incineradoras, chapajo, perfil, etc.

 

Todos ellos son productos de gran consumo, que generan una alta demanda de metales no férricos. Por eso su recuperación y reciclaje tiene tanta importancia, tanto en el plano económico como medioambiental. Sin embargo, muchas plantas de reciclaje aún no tienen la capacidad tecnológica necesaria para recuperar estos valiosos metales eficientemente, perdiendo no solo competitividad y oportunidades de negocio, sino saliendo del circuito de la deseable sostenibilidad en el manejo de los recursos.

 

CLASIFICACIÓN POR SENSORES

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Una de las innovaciones más punteras en este sector es la tecnología de clasificación por sensores, que permite optimizar el proceso de recuperación de materiales de distintos flujos de residuos. Los actuales equipos para la clasificación por sensores son capaces de seleccionar con alta precisión los distintos materiales atendiendo a sus propiedades, tales como conductividad y permeabilidad electromagnéticas, densidad atómica, conductividad y disipación térmica, composición elemental, color, brillo, forma, transparencia, absorción de la luz, etc.

 

Para la óptima recuperación de los valiosos y escasos metales, las plantas más modernas utilizan equipos dotados de sensores electromagnéticos altamente sensibles (EM), que reconocen los materiales en base a su conductividad electromagnética, permitiendo la recuperación de una fracción limpia de cables eléctricos, fracción limpia de acero inoxidable y recuperación de todos los metales no férricos. Estos sensores, en combinación con un sensor NIR (infrarrojo cercano) también permiten recuperar todos los plásticos visibles y su separación de diferentes polímeros, como PP, PS, PE, ABS.

 

Estos equipos cuentan además con avanzadas tecnologías para la recogida y tratamiento de datos de los múltiples objetos de metal, que escanean de manera constante, así como para el procesamiento de imágenes con alta precisión. Gracias a ellas, las máquinas de clasificación por sensores son capaces de identificar las diferencias más pequeñas entre las distintas fracciones de metal, basándose en su forma, tamaño e intensidad, y separar dichas fracciones con un alto grado de pureza. La calibración adaptativa de los equipos permiten, además, anular la señal de pequeños fragmentos metálicos embebidos en la banda de la cinta aceleradora, evitando que se activen las válvulas a su paso y consiguiendo una mayor pureza del producto seleccionado.

 

Fuente: Minería Urbana

 

MODIFICACIÓN Y PUBLICACIÓN DE LA LISTA EUROPEA DE RESIDUOS

Después de 12 años de su entrada en vigor, se modifica la lista europea de residuos mediante la publicación de la Decisión de la Comisión por la que se modifica la Decisión 2000/532/CE, sobre la lista de residuos, de conformidad con la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo (Directiva Marco de Residuos).

 

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El pasado 30 de diciembre se publicó la Decisión (2014/955/UE) de la Comisión Europea que modifica la Decisión 2000/532/CE sobre la lista de residuos. Esta decisión establece las normas para clasificar los residuos y complementa al reciente Reglamento 1357/2014, que sustituye al anexo III de la Directiva 2008/98/CE por el cual se relacionan las características que permiten clasificar a los residuos como peligrosos. La decisión y el reglamento serán aplicables a partir del 1 de junio de 2015.

 

Esta decisión contiene las definiciones de metal pesado y de transición, PCB, estabilización, solidificación y parcialmente estabilizado. Además, introduce tres nuevas entradas para mercurio metálico y estabilizado (160307*, 190308*) y lodo rojo de la producción de alúmina (010310*).

 

En cuanto a las instrucciones para evaluar y clasificar los residuos, se observa lo siguiente:

 

1. Evaluación de las características de peligrosidad, según lo establecido por el anexo III de la Directiva 2008/98/CE.

 

2. Clasificación de un residuo como peligroso. se clasifican como residuos peligrosos los marcados con asterisco en la LER. Aquellos con código espejo, serán clasificados en la entrada considerada peligrosa si:

 

– Las sustancias peligrosas le confieren una o varias de las características: HP1 a HP8, HP10 a HP15 (anexo III D98/2008). Para el criterio HP9 “Infeccioso”, se aplicarán criterios nacionales.

 

– La característica de peligrosidad puede evaluarse según concentración de las sustancias presentes en el residuo (anexo III D98/2008) o mediante ensayo conforme al Reglamento 440/2008.

 

– En el caso de los residuos conteniendo compuestos orgánicos persistentes (PCB, lindano, retardantes de llama bromados, etc.), se aplicarán las concentraciones del anexo IV del Reglamento 850/2004 sobre contaminantes orgánicos persistentes.

 

– Los límites de concentración (anexo III D98/2008) no se aplicarán a las aleaciones de metales puros en forma maciza.

 

Nuestro colaborador en temas legales, Christian Morron Lingl, aborda este tema con más profundidad en su último artículo.

 

Fuente: ResiduosProfesional

EL ALUMINIO RECICLADO, ALUMINIO SECUNDARIO

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El reciclaje del aluminio es un proceso mediante el cual, los desechos de aluminio pueden ser convertidos en otros productos tras su utilidad primaria. Este proceso implica simplemente refundir el metal, lo cual es mucho más barato y consume mucha menos energía que la producción de aluminio a partir de la electrólisis de la alúmina (Al2O3), la cual primero tiene que extraerse de la mina de bauxita y después ha de refinarse usando el proceso Bayer. Reciclar aluminio desechado requiere solamente el 5% de la energía que se consumiría para producir aluminio de la mina.

 

Fue una práctica común desde principios del siglo XX, y se usó con mucha frecuencia durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que el reciclaje del aluminio no es una nueva tendencia. De todas formas, hasta finales de los años 1960, fue una práctica minoritaria, cuando la popularidad del aluminio creció exponencialmente debido al uso de las latas de refresco, que propició la conciencia del reciclaje del aluminio.

 

El aluminio es 100 % reciclable sin merma de sus cualidades físicas, y su recuperación por medio del reciclaje se ha convertido en una faceta importante de la industria del aluminio. Al aluminio reciclado se le conoce como aluminio secundario, pero mantiene las mismas propiedades que el aluminio primario.

 

Las fuentes de las que se toma el aluminio para su posterior reciclaje incluyen aeronaves, automóviles, bicicletas, botes, ordenadores, material de menaje, canalones, frisos, cables, y otros muchos productos que requieren un material ligero pero fuerte, o un material con alta conductividad térmica. Ya que el reciclaje no daña la estructura del metal, el aluminio puede ser reciclado indefinidamente y ser usado para producir cualquier producto que hubiera necesitado aluminio nuevo.

 

Para proceder al reciclaje del aluminio primero hay que realizar una revisión y selección de la chatarra según su análisis y metal recuperable para poder conseguir la aleación deseada. La chatarra preferiblemente se compactará, generalmente en cubos o briquetas o se fragmentará, lo cual facilita su almacenamiento y transporte. La preparación de la chatarra descartando los elementos metálicos no deseados o los inertes, llevarán a que se consiga la aleación en el horno de manera más rápida y económica.

 

El residuo de aluminio es fácil de manejar porque es ligero, no arde y no se oxida y también es fácil de transportar. El aluminio reciclado es un material cotizado y rentable.

 

A parte de los ahorros energéticos y económicos, el reciclaje de aluminio también produce grandes beneficios medioambientales, ya que, únicamente se produce el 5% del dióxido de carbono durante el proceso de reciclado comparado con la producción de aluminio desde la materia prima, siendo este un porcentaje aún menor cuando se toma en cuenta el ciclo completo de su extracción en la mina y su transporte hasta la planta de producción. También, la minería a cielo abierto es la más usada a la hora de conseguir menas de aluminio, lo que destruye una gran parte de la tierra natural del planeta. La producción de una lata a partir de aluminio reciclado requiere un 95% menos de energía de la que sería necesaria para hacerla desde materiales vírgenes.

El reciclado de chatarra de Aluminio

En las últimas décadas se ha produciendo un incremento masivo del consumo de aluminio, debido a algunas de sus principales propiedades (ligereza, resistencia a la corrosión, excelente conducción de la electricidad, buena reflectividad, ductilidad, impermeabilidad e inocuidad), y se espera que esta demanda se vea fuertemente incrementada en un futuro próximo.

 

Una parte muy importante de esta demanda es satisfecha gracias al uso de aluminio de segunda fusión, cuya materia prima básica son las chatarras y recortes de aluminio ya usado y/o de recortes de fabricación, frente al aluminio de carácter primario, obtenido directamente de la bauxita.

 

Estimaciones recientes apuntan a que un 30-35% de la producción mundial de aluminio corresponde a la producción de aluminio reciclado, con importantes crecimientos positivos en los últimos años.
Al igual que el resto de chatarras metálicas, las de aluminio proceden de dos fuentes principales:

 

 

Chatarras obsoletas: procedente de bienes de consumos e inversión que han cumplido su vida de uso, como residuos urbanos con presencia de aluminio (e.g. latas de bebida, papel de aluminio) o procedentes de desguaces de vehículos, equipos electrónicos utilizados, cables, derribos, etc.

 

 

Chatarras de origen industrial: recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio por parte de diversos sectores industriales.

 
Una vez que este aluminio usado llega al reciclador, éste se encarga de darle la preparación óptima para su comercialización, que incluye su clasificación y preparación, separándolo de los restos de metales y materiales por diversos métodos –manualmente, separación magnética, separadores por corrientes de Foucault, fragmentado, triturado, cizallado, etc.–, tratando de estandarizar la calidad del material para el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales existentes.

 

Posteriormente, la chatarra obtenida suele ser prensada y empaquetada para facilitar su transporte, bien a un mayorista de chatarras o directamente a la fundición para la producción de aluminio secundario.

 
El esquema general de la producción de aluminio secundario se resume en el siguiente diagrama de proceso:

ESQUEMA GENERAL DE PRODUCCIÓN DE ALUMINIO DE SEGUNDA FUSIÓN

 

El fundidor convierte el aluminio reciclado en lingotes de aluminio secundario, de medidas y aleación según la demanda del cliente. Este aluminio secundario o de segunda fusión se comercializa, fundamentalmente, para la manufactura de los siguientes productos:

Aluminios laminados, para planchas de construcción, planchas de imprentas, papel de aluminio, partes de carrocerías de vehículos…)

Aluminios extrusionados, para perfiles para ventanas, piezas para vehículos…),

Aluminios forjados y moldeados, para piezas para motores, manubrios de las puertas, etc.)

Aluminios trefilados, para la fabricación de cables y otros usos

Subproductos con aprovechamiento industrial como óxidos de aluminio, polvos metálicos, sales, etc.

 

Finalmente, señalar que la producción de aluminio secundario aporta indudables beneficios ambientales y económicos derivados del menor consumo energético requerido. La producción de aluminio de segunda fusión requiere solamente un 5% de la energía necesaria para la producción de la misma cantidad de aluminio primario. Se calcula que el 65% del aluminio que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

FUENTES DE PROCEDENCIA DE LOS RESIDUOS METÁLICOS

Los residuos metálicos o chatarra pueden clasificarse en dos grandes tipos:

 

–  Chatarra de metales ferrosos, procedente del hierro y acero.

–  Chatarra de metales no ferrosos, procedente de metales diferentes del hierro y el acero, e incluye los residuos de aluminio, cobre, plomo, zinc, níquel, titanio, cobalto, cromo y otros metales preciosos. Aunque menos abundante que la chatarra férrica, tiene un valor económico normalmente superior.

 

Tanto la chatarra de metales ferrosos como la de metales no ferrosos procede de tres grandes fuentes de origen:

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– Propia o de origen: La generada en la fábrica, refinería, o fundición, y que, en general, es recuperada y utilizada de nuevo en la misma planta.

 

De origen industrial: La chatarra procedente de recortes y mermas surgidos en el proceso de elaboración de un producto/bien de consumo/ inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, construcciones y estructuras, barcos, automóviles, trenes, etc.) en el que intervienen productos metálicos.

 

Obsoleta: La chatarra procedente de bienes de consumos e inversión ya obsoletos que han cumplido su vida de uso. En general, esta chatarra representa un porcentaje muy importante de los residuos metálicos, pero su aprovechamiento requiere de importantes esfuerzos relacionados con su recogida, clasificación, recuperación y reciclado de los productos metálicos asociados. En este sentido, los desarrollos legislativos realizados en los últimos años y relativos a algunos de estos productos (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), envases metálicos, vehículos fuera de uso (VFU), residuos procedentes de la construcción, etc.) están obligando a importantes cambios en la forma de recoger, recuperar y procesar los residuos metálicos existentes en este tipo de productos.

 

Fuentes: Observatorio industrial del sector del metal

“Las comunidades autónomas no persiguen con efectividad a los delincuentes que trafican con residuos”

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Ion Olaeta y Alicia García Franco, Federación Española de Reciclaje

 

Ion Olaeta y Alicia García-Franco son, respectivamente, presidente y directora general de la Federación Española de Reciclaje (FER), el principal representante del sector de la recuperación y reciclado de bienes fuera de uso, como vehículos, aparatos eléctricos y electrónicos, envases metálicos, neumáticos o baterías de plomo. Desde fechas recientes, ambos son también vicepresidente de la patronal europea de reciclaje de acero (EFR) y vicepresidenta de la nueva Confederación Europea de las Industrias del Reciclaje (EuRIC). Por primera vez, dos españoles ocupan un cargo directivo en asociaciones europeas de la citada industria, un reconocimiento a la labor realizada en estos últimos años, según sus protagonistas. En esta entrevista, ambos expertos explican la evolución de este tipo de reciclaje en España, su situación actual y sus perspectivas de futuro. Según Olaeta y García-Franco, España es uno de los países de la UE con mejores cifras del reciclaje de estos residuos, pero advierten de sus desafíos, como combatir las tramas ilegales o coordinar mejor a los distintos protagonistas de la cadena para aumentar las tasas de recuperación y reciclaje.

 

¿Qué beneficios económicos, laborales y ambientales consigue el reciclaje?

 

Ion Olaeta: Muchos. Somos la principal mina de España. Nuestro sector es responsable de que se reciclen al año más de siete millones de toneladas de residuos metálicos de origen español. Gracias a ello, España es uno de los países de Europa con un mayor peso del acero reciclado. El 90% del acero producido en España tiene como materia prima la chatarra, el 50% del cobre o aluminio o, incluso, el 100% del plomo. Hace 25 años cerró Peñarroya, la última mina de plomo española, y, aún así, la producción de materiales que lo contienen (baterías de automoción principalmente) se ha mantenido. También somos responsables del reciclado de gran parte de la madera, fruto de la generalización de los muebles hechos con serrín, o de que la calefacción con biomasa (pellets) sea una realidad para calentar casas. Damos trabajo de forma directa a más de 30.000 personas y generamos casi 110.000 empleos indirectos. La industria española del reciclaje está cerca del punto porcentual del PIB. Es un sector crucial para la economía española aunque, en muchos casos, la sociedad y los políticos lo ignoren. Si España avanza hacia una economía circular, lo hace en parte gracias a este sector.

Alicia García-Franco: Poco puedo añadir. La importancia de nuestro sector es clave y cada vez se reconoce más.

 

¿Cómo ha sido la evolución en los últimos años de la recuperación y reciclado de los bienes fuera de uso en España?

AGF: España ha experimentado un gran avance de las instalaciones y los procedimientos de reciclaje. En estos últimos 15 años, han aparecido dos leyes básicas de Residuos y una gran multitud de reglamentaciones de campos específicos, como los vehículos fuera de uso (VFU), los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los neumáticos, los envases, etc.

IO: La reconversión del sector ha permitido que los porcentajes de reciclaje sean cada vez mayores y que en campos como el reciclaje de vehículos, de electrónica o de otros materiales estemos entre los países de Europa con mejores datos.

 

¿A qué nivel se encuentra España en comparación con Europa?

IO: Depende del bien fuera de uso. En el caso de los VFU, somos de los pocos países en los que el objetivo de reciclaje y valorización se ha logrado sin imponer una nueva tasa a los ciudadanos, ya que el valor final del vehículo financia el coste de su descontaminación y reciclado. Por el momento, cumplimos con los porcentajes de reciclaje que marca Europa y lo hacemos con unos costes mucho más reducidos que los de algunos de nuestros vecinos europeos.

AGF: En general, estamos al mismo nivel que nuestros vecinos europeos e, incluso, como indica Ion, en algunos casos, con ventaja.

 

¿Ha afectado la crisis al reciclaje?

IO: Sí. Las fábricas producen menos material para reciclar y los consumidores estiran mucho más sus aparatos. Ha vuelto el sector de la reparación de electrodomésticos. No obstante, 2014 está siendo algo mejor que 2013, aunque me temo que nos llevará unos años retomar unos niveles de actividad más adecuados a un país del tamaño del nuestro.

AGF: En los últimos tres años, ha habido más desmantelamientos de empresas y de industrias. Si bien se cuenta con material para reciclar, esa fábrica no volverá a ponerse en marcha y, por tanto, no volverá a producir residuos para reciclar.

 

Se habla cada vez más del mercado negro de recuperación de materiales, los más conocidos son, tal vez, el del cobre o los envíos ilegales de materiales a países en desarrollo, donde la legislación ambiental es más laxa. ¿Cómo afecta al reciclaje y qué se hace para combatirlo?

AGF: Hay más noticias, pero se están haciendo más esfuerzos para acabar con esta lacra. Desde la FER colaboramos desde hace mucho tiempo con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Formamos parte de la iniciativa europea Pol-Primett, en la que están las Policías de toda Europa y representantes del sector oficial y legal del reciclaje. Cada vez se conocen mejor las formas de actuar de los delincuentes y se les persigue de forma más efectiva. Todo el sector ha adoptado controles para impedir que los operadores ilegales blanqueen el material en el sector oficial y se denuncia cualquier actividad fraudulenta detectada. Por desgracia, en muchos casos, las comunidades autónomas, tal vez debido a los recortes, no persiguen con efectividad estas operaciones ilegales. Alguna vez nos han reconocido que es mucho más peligroso y, además, suelen ser individuos insolventes.

 

IO: Tiene mucho más impacto mediático que dejen a toda una barriada sin luz o que paren el AVE, pero las principales víctimas silenciosas somos nosotros. Nuestros camiones tienen que llevar dos conductores para dificultar los asaltos y nuestras plantas tienen vigilancia 24 horas. Los ladrones prefieren robar en una planta de reciclado, donde pueden tomar el material ya procesado, o incluso robarlo en el camión camino de la fundición. A veces se ha difundido que el 70% de los RAEE son un turbio sistema de gestión y exportación ilegal. Nada más lejos de la realidad. Un tercio está bajo convenio de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG) de los fabricantes de equipos, otro tercio se recicla sin convenio con SIG y otro tercio desaparece de los flujos legales.

 

En 2030 la UE exigirá que se recicle el 70% de los residuos urbanos y el 80% de los residuos de envases, además de prohibirse enterrar en vertederos residuos que puedan reciclarse a partir de 2025. ¿Se podrán lograr estos objetivos?

IO: Trabajamos para que así sea. Pero para ello se tiene que dar a nuestro sector su importancia como artífice del reciclaje real de esos residuos. En cuanto a los Residuos Urbanos, además de nosotros, intervienen muchos organismos e instituciones, como ayuntamientos, distribución, empresas de limpieza, etc., con intereses a veces contrapuestos y en ocasiones alejados del aprovechamiento de los residuos, lo que puede en muchas ocasiones condicionar la reciclabilidad de los materiales. En la medida en la que se permita una acción más directa de los recicladores con los productores de los residuos, se lograrán tasas de reciclaje mayores.

 

AGF: Desde la FER tratamos de simplificar los trámites y potenciar el reciclaje. No se debería permitir que fuesen a vertedero materiales que no pasaron antes por una planta de reciclaje. No se debería aplicar la misma fiscalidad o tasas al residuo que va directamente a un vertedero que al que viene de una planta de reciclaje. También se debería trabajar para mejorar la recogida de residuos entre todos los operadores de la cadena (productores, ciudadanos, municipios, plantas de selección y recicladores).

 

¿Cómo pueden contribuir los consumidores a aumentar las cifras de reciclaje?

AGF: El consumidor tiene un papel fundamental, debe tomar conciencia de ello y asumir su parte de responsabilidad. De su decisión de compra depende en gran medida el tipo de productos que se fabrican, a la vez que condiciona el resultado de la gestión de los productos al final de su vida útil. Si compra un mueble de madera reciclada, dinamiza el mercado del reciclaje de madera. Al desechar un ordenador, lo puede llevar a la distribución para que lo gestionen, al punto limpio municipal o a una planta de reciclado autorizada. Si lo abandona en la calle o lo tira al cubo de la basura, lo condena en gran medida al vertedero o, en el mejor de los casos, a un mediocre reciclado. Si colaboramos todos, el reciclado aumentará y su coste será menor.

 

IO: Yo invitaría a los ciudadanos a conocer el camino de sus productos tras desecharlos. Al tomar conciencia de esa capacidad de convertir esos productos en otros nuevos con material reciclado, reducimos nuestro impacto en el entorno y conseguimos que el desarrollo sostenible sea día a día un poco más alcanzable.

 

 

Fuente: Reordena

El reciclado de chatarra de cobre

El cobre, al igual que otros metales, puede ser reciclado un número ilimitado de veces sin perder ni degradar sus propiedades químicas o físicas, siendo uno de los materiales más reciclados ya desde la antigüedad –algunas estimaciones mantienen que el 80% de todo el cobre extraído durante los últimos 10 mil años aún está en uso en la actualidad–.

 

La fuente más importante de chatarras de cobre son los productos que han finalizado su ciclo de vida funcional (chatarra obsoleta). Entre ellos se encuentran los residuos de construcción (instalaciones de fontanería, gas y calefacción o cables eléctricos), así como equipos eléctricos y electrónicos y productos de latón.

ciclo de vida del cobre

El proceso de reciclado del cobre consta básicamente de la recogida y clasificación de las chatarras de cobre en función de sus niveles de pureza para su posterior envío a la fundición o tratamiento ulterior. Así:

 

– Los residuos de cobre puro pueden ser fundidos directamente. Su pureza se comprueba mediante análisis químicos cuando aún está en estado líquido. Después se desoxida y lleva a formas intermedias (como lingotes) para usarlos en otros procesos.

 

– Los residuos que contienen óxidos se funden para formar ánodos que van a electrorrefinación para obtener el nivel de pureza deseado.

 

– En algunas aleaciones, como el latón y el bronce, el residuo de cobre se funde y forma más aleaciones, sin que se vuelva a refinar.

 

– Si el residuo de cobre está mezclado con otros minerales, se evalúa la relación coste-beneficio del proceso de volver a refinarlo. Si esta relación es muy alta —como en el caso de la lata y el níquel que sólo se pueden separar mediante electrorrefinación—, el residuo de cobre se destina para fines no eléctricos, que no requieren niveles de alta pureza.

 

El reciclado de cobre plantea importantes ventajas de carácter medioambiental (la minería de cobre suele estar ligada a fuertes impactos medioambientales) o económicas (la cantidad de energía necesaria para reciclar el cobre es sólo alrededor de un 25% de la requerida para convertir el mineral de cobre en metal).
El reciclado proporciona una parte fundamental de las necesidades totales de cobre metálico, donde se estima que en 2004 el 34% de la demanda mundial se satisfizo mediante el reciclado de objetos viejos de cobre (incluyendo el refundido de los desechos del proceso de refinado del mineral (chatarra propia)).
Un ejemplo de reciclaje masivo de cobre lo constituyó la introducción del euro en 2002, que obligó a sustituir las monedas nacionales de doce países europeos, eliminando de la circulación unas 260 mil toneladas de monedas (con un peso aproximado de 147,5 millones de toneladas de cobre), que fueron fundidas y recicladas para su uso posterior en una amplia gama de productos industriales y de consumo.

 

Fuente: El sector del reciclaje de metales en España. Observatorio industrial del sector del metal. Imagen: CODELCO

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