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Tiempos de cambio para el sector recuperador en España

Las dificultades de financiación y la falta de materia prima son los principales problemas del sector recuperador en España

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Las empresas del sector de maquinaria y equipamiento para la recuperación y reciclaje de chatarra y otros metales aseguran que “lo peor ya ha pasado”; la realidad muestra un mercado estancado debido a “la falta de financiación por parte de las entidades bancarias”, tal y como asegura el gerente de Hidroeuropa, Cándido Hernández, quien apunta la necesidad de la activación de líneas financieras para poder facilitar la adquisición de maquinaria al cliente final.

 

Sin perder de vista esta problemática, sumada a la falta de materia prima (chatarra), nos encontramos ante un panorama en el que, según indica la directora comercial para España y Portugal de Tomra Sorting Recycling, Judit Jansana, “los recicladores buscan ampliar su cartera de clientes, ajustar precios, mover su stock y ganar libertad de movimiento y competitividad. Esto sólo es posible con la modernización de sus procesos productivos con tecnologías de vanguardia”.

 

Vanguardia tecnológica
En función de los requerimientos de las empresas recicladoras, los fabricantes y distribuidores de maquinaria para la recuperación y reciclaje de chatarra se han visto impulsados en la actualidad a recurrir -en mayor medida que en etapas anteriores- a la innovación como factor diferenciador.

 

Desde la empresa Industrias Hidráulicas (Moros) aseguran que “esta situación exige a cualquier empresa permanecer en la vanguardia y, por ello, realizamos fuertes inversiones en I+D+i; toda esa inversión revierte directamente sobre el cliente final, quien puede obtener equipos que le hacen a su vez mucho más competitivo en el mercado”. En definitiva, el objetivo es “buscar modos alternativos de crecimiento y de gestión para incrementar el número de clientes y, en última instancia, su margen de beneficio”, apunta Jansana.

 

Rapidez, flexibilidad y calidad, así como eficiencia y economía de funcionamiento, centran los elementos protagonistas en la demanda de este tipo de equipamiento por parte de los recicladores. Según indica Hernández, “nos encontramos ante un sector que sabe perfectamente lo que quiere e incluso es capaz de imaginar cuáles son las necesidades a corto plazo del mercado”.

 

Por su parte, Diego Esteban, director comercial en Moros, asegura que entre sus clientes también se valora la atención postventa y unos bajos costes de mantenimiento preventivo.

 

Fuente: MetalesyMetalurgia

TECNOLOGÍA PARA LA SOSTENIBILIDAD EN LA RECUPERACIÓN DE METALES

La creciente demanda de metales exige un replanteamiento de las técnicas de reciclado. El uso de tecnologías eficientes, como la de clasificación basada en sensores, permite altas tasas de recuperación y fracciones limpias de valiosos metales no férricos, como acero inoxidable, cobre, latón, cables eléctricos y placas de circuito impreso. (Residuos Profesional)

 

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El reciclado de metales conlleva demostrados beneficios desde el punto de vista económico y medioambiental. Los metales se pueden reciclar casi indefinidamente y ofrecen una gran oportunidad de reducir la degradación del medio ambiente, favoreciendo al mismo tiempo un uso más eficiente de recursos como agua y energía.

 

Sin embargo, hacen falta enfoques avanzados para resolver el reciclado de productos complejos, que contienen una gran variedad de metales y otros materiales relacionados entre sí. Y así lo reconoce el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) “Riesgos y desafíos ambientales que plantean los ciclos y flujos antropógenos de metales”, publicado en 2013: “el incremento de la demanda de metales, que podría multiplicarse por diez en comparación con las necesidades actuales, exige un replanteamiento de las prácticas de reciclado a fin de hacer frente a los impactos ambientales negativos”.

 

INNOVACIÓN TECNOLÓGICA

 

Existe un consenso general sobre la necesidad de dirigir los esfuerzos de I+D hacia el logro de un desarrollo sostenible, dando prioridad a las tecnologías que aumenten la productividad de los recursos. Esto significa, en gran parte, optimizar los procesos de recuperación y tratamiento de los residuos para poder recuperar la mayor cantidad de materia prima.

 

En consonancia con ello, las distintas legislaciones en materia de residuos incrementan sus objetivos de recuperación para los próximos años y para todos los tipos de residuos. En la legislación europea, por ejemplo, y en el caso de los vehículos fuera de uso (VFU), la Directiva 2000/53/CE del Parlamento Europeo establece una cuota obligatoria de reciclado que pasará del 85% al 95%, a cumplir a partir de 2015. Para satisfacer estas cuotas muchos países tendrán que hacer cambios en sus sistemas de reciclaje, se necesitarán más plantas, más y mejores máquinas y, sobre todo, tecnologías más eficientes que permitan reducir costes y obtener mejores resultados.

 

LA IMPORTANCIA DE LOS METALES NO FÉRRICOS

 

El potencial para el reciclado de metales es enorme. Se estima que sólo los residuos de equipos eléctricos y electrónicos en el mundo oscilan entre 20 y 50 millones de toneladas anuales. A todo ello hay que sumar los millones de latas de aluminio, los vehículos fuera de uso, los grandes electrodomésticos…. En el sector del metal crece imparable la demanda de metales no férricos. Metales como cobre, latón, aluminio y zinc se recuperan de los VFU para servir a su vez como recursos para la producción de nuevos vehículos. Lo mismo sucede con los residuos electrónicos, línea blanca, línea marrón, escorias de incineradoras, chapajo, perfil, etc.

 

Todos ellos son productos de gran consumo, que generan una alta demanda de metales no férricos. Por eso su recuperación y reciclaje tiene tanta importancia, tanto en el plano económico como medioambiental. Sin embargo, muchas plantas de reciclaje aún no tienen la capacidad tecnológica necesaria para recuperar estos valiosos metales eficientemente, perdiendo no solo competitividad y oportunidades de negocio, sino saliendo del circuito de la deseable sostenibilidad en el manejo de los recursos.

 

CLASIFICACIÓN POR SENSORES

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Una de las innovaciones más punteras en este sector es la tecnología de clasificación por sensores, que permite optimizar el proceso de recuperación de materiales de distintos flujos de residuos. Los actuales equipos para la clasificación por sensores son capaces de seleccionar con alta precisión los distintos materiales atendiendo a sus propiedades, tales como conductividad y permeabilidad electromagnéticas, densidad atómica, conductividad y disipación térmica, composición elemental, color, brillo, forma, transparencia, absorción de la luz, etc.

 

Para la óptima recuperación de los valiosos y escasos metales, las plantas más modernas utilizan equipos dotados de sensores electromagnéticos altamente sensibles (EM), que reconocen los materiales en base a su conductividad electromagnética, permitiendo la recuperación de una fracción limpia de cables eléctricos, fracción limpia de acero inoxidable y recuperación de todos los metales no férricos. Estos sensores, en combinación con un sensor NIR (infrarrojo cercano) también permiten recuperar todos los plásticos visibles y su separación de diferentes polímeros, como PP, PS, PE, ABS.

 

Estos equipos cuentan además con avanzadas tecnologías para la recogida y tratamiento de datos de los múltiples objetos de metal, que escanean de manera constante, así como para el procesamiento de imágenes con alta precisión. Gracias a ellas, las máquinas de clasificación por sensores son capaces de identificar las diferencias más pequeñas entre las distintas fracciones de metal, basándose en su forma, tamaño e intensidad, y separar dichas fracciones con un alto grado de pureza. La calibración adaptativa de los equipos permiten, además, anular la señal de pequeños fragmentos metálicos embebidos en la banda de la cinta aceleradora, evitando que se activen las válvulas a su paso y consiguiendo una mayor pureza del producto seleccionado.

 

Fuente: Minería Urbana

 

El reciclado de chatarra de Aluminio

En las últimas décadas se ha produciendo un incremento masivo del consumo de aluminio, debido a algunas de sus principales propiedades (ligereza, resistencia a la corrosión, excelente conducción de la electricidad, buena reflectividad, ductilidad, impermeabilidad e inocuidad), y se espera que esta demanda se vea fuertemente incrementada en un futuro próximo.

 

Una parte muy importante de esta demanda es satisfecha gracias al uso de aluminio de segunda fusión, cuya materia prima básica son las chatarras y recortes de aluminio ya usado y/o de recortes de fabricación, frente al aluminio de carácter primario, obtenido directamente de la bauxita.

 

Estimaciones recientes apuntan a que un 30-35% de la producción mundial de aluminio corresponde a la producción de aluminio reciclado, con importantes crecimientos positivos en los últimos años.
Al igual que el resto de chatarras metálicas, las de aluminio proceden de dos fuentes principales:

 

 

Chatarras obsoletas: procedente de bienes de consumos e inversión que han cumplido su vida de uso, como residuos urbanos con presencia de aluminio (e.g. latas de bebida, papel de aluminio) o procedentes de desguaces de vehículos, equipos electrónicos utilizados, cables, derribos, etc.

 

 

Chatarras de origen industrial: recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio por parte de diversos sectores industriales.

 
Una vez que este aluminio usado llega al reciclador, éste se encarga de darle la preparación óptima para su comercialización, que incluye su clasificación y preparación, separándolo de los restos de metales y materiales por diversos métodos –manualmente, separación magnética, separadores por corrientes de Foucault, fragmentado, triturado, cizallado, etc.–, tratando de estandarizar la calidad del material para el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales existentes.

 

Posteriormente, la chatarra obtenida suele ser prensada y empaquetada para facilitar su transporte, bien a un mayorista de chatarras o directamente a la fundición para la producción de aluminio secundario.

 
El esquema general de la producción de aluminio secundario se resume en el siguiente diagrama de proceso:

ESQUEMA GENERAL DE PRODUCCIÓN DE ALUMINIO DE SEGUNDA FUSIÓN

 

El fundidor convierte el aluminio reciclado en lingotes de aluminio secundario, de medidas y aleación según la demanda del cliente. Este aluminio secundario o de segunda fusión se comercializa, fundamentalmente, para la manufactura de los siguientes productos:

Aluminios laminados, para planchas de construcción, planchas de imprentas, papel de aluminio, partes de carrocerías de vehículos…)

Aluminios extrusionados, para perfiles para ventanas, piezas para vehículos…),

Aluminios forjados y moldeados, para piezas para motores, manubrios de las puertas, etc.)

Aluminios trefilados, para la fabricación de cables y otros usos

Subproductos con aprovechamiento industrial como óxidos de aluminio, polvos metálicos, sales, etc.

 

Finalmente, señalar que la producción de aluminio secundario aporta indudables beneficios ambientales y económicos derivados del menor consumo energético requerido. La producción de aluminio de segunda fusión requiere solamente un 5% de la energía necesaria para la producción de la misma cantidad de aluminio primario. Se calcula que el 65% del aluminio que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

EL RECICLADO DE CHATARRA DE METALES FERROSOS

El acero y el hierro, al igual que el resto de los metales, puede ser reciclado una vez que su uso inicial ha llegado a su término un número prácticamente ilimitado de veces, sin perder calidad, y cualquiera que haya sido su origen. Tal y como se mencionó anteriormente, las principales fuentes de chatarra de hierro y acero provienen de la obsolescencia de bienes de consumos e inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, automóviles, etc.) y de mermas industriales (tanto propia como industrial).

 

Son fácilmente identificables en los residuos a través de la separación magnética. Si se logra obtenerlo sin ningún tipo de contaminantes, se trata de un material 100% reciclable y puede reciclarse un gran número de veces –el acero es uno de los materiales más reciclados del mundo– donde la única limitación al rendimiento del reciclado viene determinada por tres factores:

 

– La efectividad del proceso de recuperación de los usos previos.

– La efectividad del sistema de recolección y selección.

– Las dificultades técnicas del reprocesamiento

 

El acero suele encontrarse con algunos elementos que complican su reciclaje como las varillas con hormigón, cercas o tuberías enterradas. En otros casos, es necesario remover la presencia de contaminantes en el mismo (por ejemplo, en el caso de las latas de hojalata de alimentos, es necesario remover el estaño que contienen las latas de acero a través de la remoción electrolítica de la placa de estaño).

 

PROCESO RECICLADO DEL ACERO

Toda esta chatarra ferrosa, una vez prensada en forma de grandes compactos, es enviada nuevamente a las acerías, donde el proceso de obtención de nuevos productos siderúrgicos (tanto aceros como fundiciones) a partir de chatarras férricas se realiza mediante hornos eléctricos (ciclo electrosiderúrgico). Este proceso se contrapone con el llamado ―ciclo integral de obtención de acero a partir de mineral en las instalaciones que disponen de altos hornos.

 

Según diversas estimaciones correspondientes al período 2006-2008, entre el 40-45% de las necesidades mundiales de acero viene satisfecha por chatarra reciclada, lo que supone importante beneficios medioambientales (reducción de la contaminación del aire y agua o menor generación de residuos) y económicos (ahorros en términos energéticos, menor uso de agua, ahorros en el uso de materias primas, etc.). Se calcula que el 80% del acero que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

 

 

 

 

“Las comunidades autónomas no persiguen con efectividad a los delincuentes que trafican con residuos”

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Ion Olaeta y Alicia García Franco, Federación Española de Reciclaje

 

Ion Olaeta y Alicia García-Franco son, respectivamente, presidente y directora general de la Federación Española de Reciclaje (FER), el principal representante del sector de la recuperación y reciclado de bienes fuera de uso, como vehículos, aparatos eléctricos y electrónicos, envases metálicos, neumáticos o baterías de plomo. Desde fechas recientes, ambos son también vicepresidente de la patronal europea de reciclaje de acero (EFR) y vicepresidenta de la nueva Confederación Europea de las Industrias del Reciclaje (EuRIC). Por primera vez, dos españoles ocupan un cargo directivo en asociaciones europeas de la citada industria, un reconocimiento a la labor realizada en estos últimos años, según sus protagonistas. En esta entrevista, ambos expertos explican la evolución de este tipo de reciclaje en España, su situación actual y sus perspectivas de futuro. Según Olaeta y García-Franco, España es uno de los países de la UE con mejores cifras del reciclaje de estos residuos, pero advierten de sus desafíos, como combatir las tramas ilegales o coordinar mejor a los distintos protagonistas de la cadena para aumentar las tasas de recuperación y reciclaje.

 

¿Qué beneficios económicos, laborales y ambientales consigue el reciclaje?

 

Ion Olaeta: Muchos. Somos la principal mina de España. Nuestro sector es responsable de que se reciclen al año más de siete millones de toneladas de residuos metálicos de origen español. Gracias a ello, España es uno de los países de Europa con un mayor peso del acero reciclado. El 90% del acero producido en España tiene como materia prima la chatarra, el 50% del cobre o aluminio o, incluso, el 100% del plomo. Hace 25 años cerró Peñarroya, la última mina de plomo española, y, aún así, la producción de materiales que lo contienen (baterías de automoción principalmente) se ha mantenido. También somos responsables del reciclado de gran parte de la madera, fruto de la generalización de los muebles hechos con serrín, o de que la calefacción con biomasa (pellets) sea una realidad para calentar casas. Damos trabajo de forma directa a más de 30.000 personas y generamos casi 110.000 empleos indirectos. La industria española del reciclaje está cerca del punto porcentual del PIB. Es un sector crucial para la economía española aunque, en muchos casos, la sociedad y los políticos lo ignoren. Si España avanza hacia una economía circular, lo hace en parte gracias a este sector.

Alicia García-Franco: Poco puedo añadir. La importancia de nuestro sector es clave y cada vez se reconoce más.

 

¿Cómo ha sido la evolución en los últimos años de la recuperación y reciclado de los bienes fuera de uso en España?

AGF: España ha experimentado un gran avance de las instalaciones y los procedimientos de reciclaje. En estos últimos 15 años, han aparecido dos leyes básicas de Residuos y una gran multitud de reglamentaciones de campos específicos, como los vehículos fuera de uso (VFU), los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los neumáticos, los envases, etc.

IO: La reconversión del sector ha permitido que los porcentajes de reciclaje sean cada vez mayores y que en campos como el reciclaje de vehículos, de electrónica o de otros materiales estemos entre los países de Europa con mejores datos.

 

¿A qué nivel se encuentra España en comparación con Europa?

IO: Depende del bien fuera de uso. En el caso de los VFU, somos de los pocos países en los que el objetivo de reciclaje y valorización se ha logrado sin imponer una nueva tasa a los ciudadanos, ya que el valor final del vehículo financia el coste de su descontaminación y reciclado. Por el momento, cumplimos con los porcentajes de reciclaje que marca Europa y lo hacemos con unos costes mucho más reducidos que los de algunos de nuestros vecinos europeos.

AGF: En general, estamos al mismo nivel que nuestros vecinos europeos e, incluso, como indica Ion, en algunos casos, con ventaja.

 

¿Ha afectado la crisis al reciclaje?

IO: Sí. Las fábricas producen menos material para reciclar y los consumidores estiran mucho más sus aparatos. Ha vuelto el sector de la reparación de electrodomésticos. No obstante, 2014 está siendo algo mejor que 2013, aunque me temo que nos llevará unos años retomar unos niveles de actividad más adecuados a un país del tamaño del nuestro.

AGF: En los últimos tres años, ha habido más desmantelamientos de empresas y de industrias. Si bien se cuenta con material para reciclar, esa fábrica no volverá a ponerse en marcha y, por tanto, no volverá a producir residuos para reciclar.

 

Se habla cada vez más del mercado negro de recuperación de materiales, los más conocidos son, tal vez, el del cobre o los envíos ilegales de materiales a países en desarrollo, donde la legislación ambiental es más laxa. ¿Cómo afecta al reciclaje y qué se hace para combatirlo?

AGF: Hay más noticias, pero se están haciendo más esfuerzos para acabar con esta lacra. Desde la FER colaboramos desde hace mucho tiempo con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Formamos parte de la iniciativa europea Pol-Primett, en la que están las Policías de toda Europa y representantes del sector oficial y legal del reciclaje. Cada vez se conocen mejor las formas de actuar de los delincuentes y se les persigue de forma más efectiva. Todo el sector ha adoptado controles para impedir que los operadores ilegales blanqueen el material en el sector oficial y se denuncia cualquier actividad fraudulenta detectada. Por desgracia, en muchos casos, las comunidades autónomas, tal vez debido a los recortes, no persiguen con efectividad estas operaciones ilegales. Alguna vez nos han reconocido que es mucho más peligroso y, además, suelen ser individuos insolventes.

 

IO: Tiene mucho más impacto mediático que dejen a toda una barriada sin luz o que paren el AVE, pero las principales víctimas silenciosas somos nosotros. Nuestros camiones tienen que llevar dos conductores para dificultar los asaltos y nuestras plantas tienen vigilancia 24 horas. Los ladrones prefieren robar en una planta de reciclado, donde pueden tomar el material ya procesado, o incluso robarlo en el camión camino de la fundición. A veces se ha difundido que el 70% de los RAEE son un turbio sistema de gestión y exportación ilegal. Nada más lejos de la realidad. Un tercio está bajo convenio de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG) de los fabricantes de equipos, otro tercio se recicla sin convenio con SIG y otro tercio desaparece de los flujos legales.

 

En 2030 la UE exigirá que se recicle el 70% de los residuos urbanos y el 80% de los residuos de envases, además de prohibirse enterrar en vertederos residuos que puedan reciclarse a partir de 2025. ¿Se podrán lograr estos objetivos?

IO: Trabajamos para que así sea. Pero para ello se tiene que dar a nuestro sector su importancia como artífice del reciclaje real de esos residuos. En cuanto a los Residuos Urbanos, además de nosotros, intervienen muchos organismos e instituciones, como ayuntamientos, distribución, empresas de limpieza, etc., con intereses a veces contrapuestos y en ocasiones alejados del aprovechamiento de los residuos, lo que puede en muchas ocasiones condicionar la reciclabilidad de los materiales. En la medida en la que se permita una acción más directa de los recicladores con los productores de los residuos, se lograrán tasas de reciclaje mayores.

 

AGF: Desde la FER tratamos de simplificar los trámites y potenciar el reciclaje. No se debería permitir que fuesen a vertedero materiales que no pasaron antes por una planta de reciclaje. No se debería aplicar la misma fiscalidad o tasas al residuo que va directamente a un vertedero que al que viene de una planta de reciclaje. También se debería trabajar para mejorar la recogida de residuos entre todos los operadores de la cadena (productores, ciudadanos, municipios, plantas de selección y recicladores).

 

¿Cómo pueden contribuir los consumidores a aumentar las cifras de reciclaje?

AGF: El consumidor tiene un papel fundamental, debe tomar conciencia de ello y asumir su parte de responsabilidad. De su decisión de compra depende en gran medida el tipo de productos que se fabrican, a la vez que condiciona el resultado de la gestión de los productos al final de su vida útil. Si compra un mueble de madera reciclada, dinamiza el mercado del reciclaje de madera. Al desechar un ordenador, lo puede llevar a la distribución para que lo gestionen, al punto limpio municipal o a una planta de reciclado autorizada. Si lo abandona en la calle o lo tira al cubo de la basura, lo condena en gran medida al vertedero o, en el mejor de los casos, a un mediocre reciclado. Si colaboramos todos, el reciclado aumentará y su coste será menor.

 

IO: Yo invitaría a los ciudadanos a conocer el camino de sus productos tras desecharlos. Al tomar conciencia de esa capacidad de convertir esos productos en otros nuevos con material reciclado, reducimos nuestro impacto en el entorno y conseguimos que el desarrollo sostenible sea día a día un poco más alcanzable.

 

 

Fuente: Reordena

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