Reciclaje A. Marquez
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ASAMBLEA GENERAL DE AGRESUR Y VISITA A SANPROS

 

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El pasado viernes 18 de Septiembre, Reciclajes A. Márquez estuvo presente en la Asamblea General de Agresur (Asociación de Gestores de Residuos del Sur), celebrada en las instalaciones de SANPROS (Sociedad Andaluza de Producciones Sostenibles S.L.U.). Durante la misma se trataron diversos temas de actualidad tanto de la asociación como del sector, entre los que podemos destacar las novedades de las normativas de traslado de residuos (R.D. 180/2015), la nueva normativa de RAEE (R.D. 110/2015), la nueva normativa sobre baterías y acumuladores (R.D. 710.2015), nueva normativa sobre Centros Autorizados de Tratamientos (CAT o desguaces) , así como otros aspectos de interés, como la situación del Recogedor Particular (RECOGESUR), competencia desleal y clandestinidad y futuros convenios de colaboración.

 

Posteriormente visitamos las instalaciones de Sanpros (filial del grupo murciano Azor Ambiental),  en el Parque de Actividades Medioambientales de Andalucía (PAMA), en Aznalcollar (Sevilla), la cual es la primera planta de reciclado de baterías de plomo ácido de la comunidad. Esta planta está considerada una de las mejores de Europa e incorpora las Mejores Técnicas Disponibles (MTD) en materia medioambiental.

 

 

 

 

Las chatarras férricas se recuperan en marzo

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Tras unas semanas de estabilidad y a pesar del escaso movimiento en el mercado internacional, los precios de las chatarras férricas recogen un incremento en la segunda mitad del mes de marzo, con motivo del cambio de divisa (euro-dólar).

 

En cuanto a los metales no férreos, muestran un comportamiento similar en la primera y en la segunda quincena de marzo con incrementos generalizados en los precios de aluminios y cobres y derivados.

 

Los inoxidables, por su parte, continúan con su tendencia de mantenimiento en este período.

 

Mercado internacional del Mediterráneo
La devaluación de la moneda turca frente al dólar USA durante este mes de marzo ha permitido cerrar operaciones con un ligero incremento de los precios.

 

Fuente: MetalesyMetalurgía

FASES DEL PROCESO DE RECICLAJE DE RESIDUOS METÁLICOS

LOS MATERIALES SE COMPRAN PARA SU RECICLAJE

El reciclaje y recuperación de materias orgánicas e inorgánicas tiene múltiples ventajas entre las cuales está, fundamentalmente, la conservación del medio ambiente. El reciclado de materiales supone una labor fundamental porque permite el ahorro de materias primas y disminuye el gasto de energía y agua. También reduce la generación de residuos y la contaminación añadida. La labor de las empresas de tratamientos de residuos favorece la sostenibilidad del medio ambiente.

 

Reciclaje de chatarra

El proceso de reciclaje se divide en varias fases:

1. ENTRADA DE MATERIAL EN PLANTA

Entrada a nuestras instalaciones de vehículos cargados con material destinado al reciclaje.
Dichos vehículos son pesados en báscula vehicular  homologada. Para recepciones de materiales o cantidades menores disponemos de una báscula de detalle igualmente homologada.

 

2. DESCARGA DEL MATERIAL

Los vehículos provistos de caja basculante descarga automáticamente en la sección correspondiente.
Los vehículos sin basculante son descargados por nuestras grúas con pulpo-electroimán o manualmente las cargas de menor tamaño.

 

3. INSPECCIÓN, VALORACIÓN Y PAGO

Se realizará inspección visual y comprobación de la calidad y naturaleza del material descargado para que se corresponda con el presupuesto acordado. El vehículo descargado vuelve para realizar la destara. La báscula nos imprime un ticket con el neto (bruto-tara) del material descargado.Con este ticket de peso se generará un albarán valorado a los precios acordados que se abonará al contado mediante talón nominativo, etc…. El proveedor enviará su factura posteriormente.

 

4. CLASIFICACIÓN Y MANIPULACIÓN DE LOS MATERIALES

Los materiales, a su entrada, se clasifican según su naturaleza:

    Férricos: chatarra de hierro y acero.

    No férricos: chatarra de otros metales: cobre, bronce, latón, zinc, acero inoxidable, aluminio, níquel, plomo, aceros especiales,…

     Mixta: chatarra de hierro o acero mezclada con otros metales.

Los materiales, en las empresas de tratamiento de residuos, se manipulan de manera manual o mecánica según su dimensión.

Los materiales mixtos se desguazan con pequeña herramienta: soplete, etc., para su clasificación definitiva a férricos o no férricos.

Una vez clasificados se acumulan en pilas de chatarra de su misma naturaleza y se preparan para su salida.

 

5. SALIDA Y DESTINO DEL MATERIAL

 

Concluido el proceso y preparado el material se carga en camiones y se transporta a sus respectivas fundiciones o gestores finales, según la naturaleza del material, donde se funden y se convierten en materiales nuevos que, mediante moldes, producen cada fundición: vigas, pletinas, chapas, varillas, piezas, etc., de acero, aluminio, cobre, latón, inoxidables, etc.

El residuo no siempre es un desecho a destruir, a veces, es posible recuperarlo. Valorizar los residuos implica optimizar sus características mediante procesos de reutilización, recuperación y reciclado.

Clasificar un residuo, reciclarlo y poder darle un valor (valorizarlo) es muy conveniente para el medioambiente.

Los gestores de Residuos convertimos los residuos en materiales reutilizables para otras actividades, fomentando así, la valorización de los residuos y evitando el depositarlos en vertederos.

La valorización está incluida en la Gestión Integrada de los RSU (Residuos Sólidos Urbanos). Esta Gestión engloba todas las etapas de manejo de residuos: la generación, la disposición inicial, la recolección, el transporte, el tratamiento y la disposición final adecuada

 

Obligaciones de los productores y poseedores de Residuos

 

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Según la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, en su Artículo 17 se establecen las obligaciones del productor u otro poseedor inicial relativas a la gestión de sus residuos:

 

1. El productor u otro poseedor inicial de residuos, para asegurar el tratamiento adecuado de sus residuos, estará obligado a:
a) Realizar el tratamiento de los residuos por sí mismo.

b) Encargar el tratamiento de sus residuos a un negociante, o a una entidad o empresa, todos ellos registrados conforme a lo establecido en esta Ley.

c) Entregar los residuos a una entidad pública o privada de recogida de residuos, incluidas las entidades de economía social, para su tratamiento.
Dichas operaciones deberán acreditarse documentalmente.

 
2. La entrega de los residuos domésticos para su tratamiento se realizará en los términos que establezcan las ordenanzas locales.

 
3. El productor u otro poseedor inicial de residuos comerciales no peligrosos deberá acreditar documentalmente la correcta gestión de sus residuos ante la entidad local o podrá acogerse al sistema público de gestión de los mismos, cuando exista, en los términos que establezcan las ordenanzas de las Entidades Locales.

 
En caso de incumplimiento de las obligaciones de gestión de residuos comerciales no peligrosos por su productor u otro poseedor, la entidad local asumirá subsidiariamente la gestión y podrá repercutir al obligado a realizarla, el coste real de la misma. Todo ello sin perjuicio de las responsabilidades en que el obligado hubiera podido incurrir.

 
4. El productor u otro poseedor inicial de residuos, para facilitar la gestión de sus residuos, estará obligado a:

a) Suministrar a las empresas autorizadas para llevar a cabo la gestión de residuos la información necesaria para su adecuado tratamiento y eliminación.

b) Proporcionar a las Entidades Locales información sobre los residuos que les entreguen cuando presenten características especiales, que puedan producir trastornos en el transporte, recogida, valorización o eliminación.

c) Informar inmediatamente a la administración ambiental competente en caso de desaparición, pérdida o escape de residuos peligrosos o de aquellos que por su naturaleza o cantidad puedan dañar el medio ambiente.

 
5. Las normas de cada flujo de residuos podrán establecer la obligación del productor u otro poseedor de residuos de separarlos por tipos de materiales, en los términos y condiciones que reglamentariamente se determinen, y siempre que esta obligación sea técnica, económica y medioambientalmente factible y adecuada, para cumplir los criterios de calidad necesarios para los sectores de reciclado correspondientes.

 
6. Además de las obligaciones previstas en este artículo, el productor u otro poseedor de residuos peligrosos cumplirá los requisitos recogidos en el procedimiento reglamentariamente establecido relativo a los residuos peligrosos.
Los productores de residuos peligrosos estarán obligados a elaborar y remitir a la Comunidad Autónoma un estudio de minimización comprometiéndose a reducir la producción de sus residuos. Quedan exentos de esta obligación los pequeños productores de residuos peligrosos cuya producción no supere la cantidad reglamentariamente establecida.

 
7. El productor de residuos peligrosos podrá ser obligado a suscribir una garantía financiera que cubra las responsabilidades a que puedan dar lugar sus actividades atendiendo a sus características, peligrosidad y potencial de riesgo.
Quedan exentos de esta obligación los pequeños productores de residuos peligrosos definidos reglamentariamente.

 
8. La responsabilidad de los productores u otros poseedores iniciales de residuos domésticos y comerciales, concluye, cuando los hayan entregado en los términos previstos en las ordenanzas locales y en el resto de la normativa aplicable.
La responsabilidad de los demás productores u otros poseedores iniciales de residuos, cuando no realicen el tratamiento por si mismos, concluye cuando los entreguen a un negociante para su tratamiento, o a una empresa o entidad de tratamiento autorizadas siempre que la entrega se acredite documentalmente y se realice cumpliendo los requisitos legalmente establecidos.

 

 

Como se puede ver en los puntos 1.b y 1.c. las posibles vías que tienen los productores o poseedores de residuos para gestionarlos, si ellos no se encargan de su tratamiento, es entregárselo a un negociante o empresa o entidad pública o privada registrada, para que lleven a cabo su gestión conforme a la legalidad.

 

 

RECICLAJE EN NAVIDAD

Durante las Navidades, en especial en los días más señalados, la generación de basuras aumenta en un 30%. Por ello, el reciclaje, un hábito beneficioso para el medio ambiente y la economía, es todavía más importante en estas fechas. Este artículo señala los datos sobre el aumento de la basura y el reciclaje en Navidad, ofrece consejos para reciclar bien durante estas fiestas e indica iniciativas de adornos navideños con materiales reciclados.

 

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La basura (y el reciclaje) aumenta en Navidad

 

Durante las fechas navideñas, en especial los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes, la generación de residuos, sobre todo los de envases y embalajes, aumenta un 30% con respecto a la media del resto del año. Así lo señalan diversas fuentes, como el Ministerio de Medio Ambiente (MAGRAMA) o la Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (REPACAR).

 

La concienciación ambiental debe, por tanto, aumentar más si cabe en Navidades, porque gran parte de estos residuos se pueden reciclar. Las principales organizaciones del sector señalan que año tras año los consumidores demuestran que el mensaje está cada vez más interiorizado, pero todavía se puede mejorar.

 

Consejos para reciclar bien en Navidad

 

Tener claro cómo se recicla: cada contenedor sirve para un residuo concreto. El contenedor verde para vidrio, el azul para papel y cartón y el amarillo para envases (de plástico y metálicos).

 

El aceite también se puede reciclar: durante las Navidades el volumen de comidas aumenta y, con ello, el uso del aceite, que también se puede reciclar.

 

Evitar los desperdicios de alimentos: mención aparte merecen las comidas y cenas navideñas, donde se corre el riesgo de tirar más restos a la basura de lo habitual. Hay que recordar que se desperdician al año hasta 1.300 millones de toneladas de alimentos en todo el mundo, un problema ecológico, económico y social en aumento.

 

No depositar las basuras los días festivos señalados: según Ecoembes, aunque en algunos municipios trabajan todos los días de Navidades, incluidos festivos, lo normal es que el servicio de recogida de residuos no funcione ni durante la noche del 24 de diciembre, la mañana del 25 de diciembre, la noche del 31 de diciembre y la mañana del 1 de enero. Para evitar la acumulación de basuras en las calles, su deterioro y mejorar la calidad del servicio, se recomienda depositar los residuos los días después, sobre todo para los contenedores de papel-cartón y vidrio.

 

Reciclar es importante, reducir y reutilizar aún más: en estas fiestas se tiende a consumir más de lo habitual, pero se puede hacer dentro de un orden, sin despilfarros ni exageraciones. Antes que el reciclaje, la primera prioridad del consumidor ecológico es reducir (consumir solo lo necesario); y la segunda, reutilizar (reaprovechar los productos para darles una vida útil mayor).

 

Adornos navideños con materiales reciclados: Materiales como el vidrio o el papel se pueden reciclar para hacer nuevos productos, o bien reutilizarlos para darles otra salida.

 

 

Fuente: Eroski Consumer

EL ALUMINIO RECICLADO, ALUMINIO SECUNDARIO

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El reciclaje del aluminio es un proceso mediante el cual, los desechos de aluminio pueden ser convertidos en otros productos tras su utilidad primaria. Este proceso implica simplemente refundir el metal, lo cual es mucho más barato y consume mucha menos energía que la producción de aluminio a partir de la electrólisis de la alúmina (Al2O3), la cual primero tiene que extraerse de la mina de bauxita y después ha de refinarse usando el proceso Bayer. Reciclar aluminio desechado requiere solamente el 5% de la energía que se consumiría para producir aluminio de la mina.

 

Fue una práctica común desde principios del siglo XX, y se usó con mucha frecuencia durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que el reciclaje del aluminio no es una nueva tendencia. De todas formas, hasta finales de los años 1960, fue una práctica minoritaria, cuando la popularidad del aluminio creció exponencialmente debido al uso de las latas de refresco, que propició la conciencia del reciclaje del aluminio.

 

El aluminio es 100 % reciclable sin merma de sus cualidades físicas, y su recuperación por medio del reciclaje se ha convertido en una faceta importante de la industria del aluminio. Al aluminio reciclado se le conoce como aluminio secundario, pero mantiene las mismas propiedades que el aluminio primario.

 

Las fuentes de las que se toma el aluminio para su posterior reciclaje incluyen aeronaves, automóviles, bicicletas, botes, ordenadores, material de menaje, canalones, frisos, cables, y otros muchos productos que requieren un material ligero pero fuerte, o un material con alta conductividad térmica. Ya que el reciclaje no daña la estructura del metal, el aluminio puede ser reciclado indefinidamente y ser usado para producir cualquier producto que hubiera necesitado aluminio nuevo.

 

Para proceder al reciclaje del aluminio primero hay que realizar una revisión y selección de la chatarra según su análisis y metal recuperable para poder conseguir la aleación deseada. La chatarra preferiblemente se compactará, generalmente en cubos o briquetas o se fragmentará, lo cual facilita su almacenamiento y transporte. La preparación de la chatarra descartando los elementos metálicos no deseados o los inertes, llevarán a que se consiga la aleación en el horno de manera más rápida y económica.

 

El residuo de aluminio es fácil de manejar porque es ligero, no arde y no se oxida y también es fácil de transportar. El aluminio reciclado es un material cotizado y rentable.

 

A parte de los ahorros energéticos y económicos, el reciclaje de aluminio también produce grandes beneficios medioambientales, ya que, únicamente se produce el 5% del dióxido de carbono durante el proceso de reciclado comparado con la producción de aluminio desde la materia prima, siendo este un porcentaje aún menor cuando se toma en cuenta el ciclo completo de su extracción en la mina y su transporte hasta la planta de producción. También, la minería a cielo abierto es la más usada a la hora de conseguir menas de aluminio, lo que destruye una gran parte de la tierra natural del planeta. La producción de una lata a partir de aluminio reciclado requiere un 95% menos de energía de la que sería necesaria para hacerla desde materiales vírgenes.

El reciclado de chatarra de Aluminio

En las últimas décadas se ha produciendo un incremento masivo del consumo de aluminio, debido a algunas de sus principales propiedades (ligereza, resistencia a la corrosión, excelente conducción de la electricidad, buena reflectividad, ductilidad, impermeabilidad e inocuidad), y se espera que esta demanda se vea fuertemente incrementada en un futuro próximo.

 

Una parte muy importante de esta demanda es satisfecha gracias al uso de aluminio de segunda fusión, cuya materia prima básica son las chatarras y recortes de aluminio ya usado y/o de recortes de fabricación, frente al aluminio de carácter primario, obtenido directamente de la bauxita.

 

Estimaciones recientes apuntan a que un 30-35% de la producción mundial de aluminio corresponde a la producción de aluminio reciclado, con importantes crecimientos positivos en los últimos años.
Al igual que el resto de chatarras metálicas, las de aluminio proceden de dos fuentes principales:

 

 

Chatarras obsoletas: procedente de bienes de consumos e inversión que han cumplido su vida de uso, como residuos urbanos con presencia de aluminio (e.g. latas de bebida, papel de aluminio) o procedentes de desguaces de vehículos, equipos electrónicos utilizados, cables, derribos, etc.

 

 

Chatarras de origen industrial: recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio por parte de diversos sectores industriales.

 
Una vez que este aluminio usado llega al reciclador, éste se encarga de darle la preparación óptima para su comercialización, que incluye su clasificación y preparación, separándolo de los restos de metales y materiales por diversos métodos –manualmente, separación magnética, separadores por corrientes de Foucault, fragmentado, triturado, cizallado, etc.–, tratando de estandarizar la calidad del material para el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales existentes.

 

Posteriormente, la chatarra obtenida suele ser prensada y empaquetada para facilitar su transporte, bien a un mayorista de chatarras o directamente a la fundición para la producción de aluminio secundario.

 
El esquema general de la producción de aluminio secundario se resume en el siguiente diagrama de proceso:

ESQUEMA GENERAL DE PRODUCCIÓN DE ALUMINIO DE SEGUNDA FUSIÓN

 

El fundidor convierte el aluminio reciclado en lingotes de aluminio secundario, de medidas y aleación según la demanda del cliente. Este aluminio secundario o de segunda fusión se comercializa, fundamentalmente, para la manufactura de los siguientes productos:

Aluminios laminados, para planchas de construcción, planchas de imprentas, papel de aluminio, partes de carrocerías de vehículos…)

Aluminios extrusionados, para perfiles para ventanas, piezas para vehículos…),

Aluminios forjados y moldeados, para piezas para motores, manubrios de las puertas, etc.)

Aluminios trefilados, para la fabricación de cables y otros usos

Subproductos con aprovechamiento industrial como óxidos de aluminio, polvos metálicos, sales, etc.

 

Finalmente, señalar que la producción de aluminio secundario aporta indudables beneficios ambientales y económicos derivados del menor consumo energético requerido. La producción de aluminio de segunda fusión requiere solamente un 5% de la energía necesaria para la producción de la misma cantidad de aluminio primario. Se calcula que el 65% del aluminio que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

EL RECICLADO DE CHATARRA DE METALES FERROSOS

El acero y el hierro, al igual que el resto de los metales, puede ser reciclado una vez que su uso inicial ha llegado a su término un número prácticamente ilimitado de veces, sin perder calidad, y cualquiera que haya sido su origen. Tal y como se mencionó anteriormente, las principales fuentes de chatarra de hierro y acero provienen de la obsolescencia de bienes de consumos e inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, automóviles, etc.) y de mermas industriales (tanto propia como industrial).

 

Son fácilmente identificables en los residuos a través de la separación magnética. Si se logra obtenerlo sin ningún tipo de contaminantes, se trata de un material 100% reciclable y puede reciclarse un gran número de veces –el acero es uno de los materiales más reciclados del mundo– donde la única limitación al rendimiento del reciclado viene determinada por tres factores:

 

– La efectividad del proceso de recuperación de los usos previos.

– La efectividad del sistema de recolección y selección.

– Las dificultades técnicas del reprocesamiento

 

El acero suele encontrarse con algunos elementos que complican su reciclaje como las varillas con hormigón, cercas o tuberías enterradas. En otros casos, es necesario remover la presencia de contaminantes en el mismo (por ejemplo, en el caso de las latas de hojalata de alimentos, es necesario remover el estaño que contienen las latas de acero a través de la remoción electrolítica de la placa de estaño).

 

PROCESO RECICLADO DEL ACERO

Toda esta chatarra ferrosa, una vez prensada en forma de grandes compactos, es enviada nuevamente a las acerías, donde el proceso de obtención de nuevos productos siderúrgicos (tanto aceros como fundiciones) a partir de chatarras férricas se realiza mediante hornos eléctricos (ciclo electrosiderúrgico). Este proceso se contrapone con el llamado ―ciclo integral de obtención de acero a partir de mineral en las instalaciones que disponen de altos hornos.

 

Según diversas estimaciones correspondientes al período 2006-2008, entre el 40-45% de las necesidades mundiales de acero viene satisfecha por chatarra reciclada, lo que supone importante beneficios medioambientales (reducción de la contaminación del aire y agua o menor generación de residuos) y económicos (ahorros en términos energéticos, menor uso de agua, ahorros en el uso de materias primas, etc.). Se calcula que el 80% del acero que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

 

 

 

 

FUENTES DE PROCEDENCIA DE LOS RESIDUOS METÁLICOS

Los residuos metálicos o chatarra pueden clasificarse en dos grandes tipos:

 

–  Chatarra de metales ferrosos, procedente del hierro y acero.

–  Chatarra de metales no ferrosos, procedente de metales diferentes del hierro y el acero, e incluye los residuos de aluminio, cobre, plomo, zinc, níquel, titanio, cobalto, cromo y otros metales preciosos. Aunque menos abundante que la chatarra férrica, tiene un valor económico normalmente superior.

 

Tanto la chatarra de metales ferrosos como la de metales no ferrosos procede de tres grandes fuentes de origen:

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– Propia o de origen: La generada en la fábrica, refinería, o fundición, y que, en general, es recuperada y utilizada de nuevo en la misma planta.

 

De origen industrial: La chatarra procedente de recortes y mermas surgidos en el proceso de elaboración de un producto/bien de consumo/ inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, construcciones y estructuras, barcos, automóviles, trenes, etc.) en el que intervienen productos metálicos.

 

Obsoleta: La chatarra procedente de bienes de consumos e inversión ya obsoletos que han cumplido su vida de uso. En general, esta chatarra representa un porcentaje muy importante de los residuos metálicos, pero su aprovechamiento requiere de importantes esfuerzos relacionados con su recogida, clasificación, recuperación y reciclado de los productos metálicos asociados. En este sentido, los desarrollos legislativos realizados en los últimos años y relativos a algunos de estos productos (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), envases metálicos, vehículos fuera de uso (VFU), residuos procedentes de la construcción, etc.) están obligando a importantes cambios en la forma de recoger, recuperar y procesar los residuos metálicos existentes en este tipo de productos.

 

Fuentes: Observatorio industrial del sector del metal

El reciclado de chatarra de cobre

El cobre, al igual que otros metales, puede ser reciclado un número ilimitado de veces sin perder ni degradar sus propiedades químicas o físicas, siendo uno de los materiales más reciclados ya desde la antigüedad –algunas estimaciones mantienen que el 80% de todo el cobre extraído durante los últimos 10 mil años aún está en uso en la actualidad–.

 

La fuente más importante de chatarras de cobre son los productos que han finalizado su ciclo de vida funcional (chatarra obsoleta). Entre ellos se encuentran los residuos de construcción (instalaciones de fontanería, gas y calefacción o cables eléctricos), así como equipos eléctricos y electrónicos y productos de latón.

ciclo de vida del cobre

El proceso de reciclado del cobre consta básicamente de la recogida y clasificación de las chatarras de cobre en función de sus niveles de pureza para su posterior envío a la fundición o tratamiento ulterior. Así:

 

– Los residuos de cobre puro pueden ser fundidos directamente. Su pureza se comprueba mediante análisis químicos cuando aún está en estado líquido. Después se desoxida y lleva a formas intermedias (como lingotes) para usarlos en otros procesos.

 

– Los residuos que contienen óxidos se funden para formar ánodos que van a electrorrefinación para obtener el nivel de pureza deseado.

 

– En algunas aleaciones, como el latón y el bronce, el residuo de cobre se funde y forma más aleaciones, sin que se vuelva a refinar.

 

– Si el residuo de cobre está mezclado con otros minerales, se evalúa la relación coste-beneficio del proceso de volver a refinarlo. Si esta relación es muy alta —como en el caso de la lata y el níquel que sólo se pueden separar mediante electrorrefinación—, el residuo de cobre se destina para fines no eléctricos, que no requieren niveles de alta pureza.

 

El reciclado de cobre plantea importantes ventajas de carácter medioambiental (la minería de cobre suele estar ligada a fuertes impactos medioambientales) o económicas (la cantidad de energía necesaria para reciclar el cobre es sólo alrededor de un 25% de la requerida para convertir el mineral de cobre en metal).
El reciclado proporciona una parte fundamental de las necesidades totales de cobre metálico, donde se estima que en 2004 el 34% de la demanda mundial se satisfizo mediante el reciclado de objetos viejos de cobre (incluyendo el refundido de los desechos del proceso de refinado del mineral (chatarra propia)).
Un ejemplo de reciclaje masivo de cobre lo constituyó la introducción del euro en 2002, que obligó a sustituir las monedas nacionales de doce países europeos, eliminando de la circulación unas 260 mil toneladas de monedas (con un peso aproximado de 147,5 millones de toneladas de cobre), que fueron fundidas y recicladas para su uso posterior en una amplia gama de productos industriales y de consumo.

 

Fuente: El sector del reciclaje de metales en España. Observatorio industrial del sector del metal. Imagen: CODELCO

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