Reciclaje A. Marquez
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El reciclado de chatarra de Aluminio

En las últimas décadas se ha produciendo un incremento masivo del consumo de aluminio, debido a algunas de sus principales propiedades (ligereza, resistencia a la corrosión, excelente conducción de la electricidad, buena reflectividad, ductilidad, impermeabilidad e inocuidad), y se espera que esta demanda se vea fuertemente incrementada en un futuro próximo.

 

Una parte muy importante de esta demanda es satisfecha gracias al uso de aluminio de segunda fusión, cuya materia prima básica son las chatarras y recortes de aluminio ya usado y/o de recortes de fabricación, frente al aluminio de carácter primario, obtenido directamente de la bauxita.

 

Estimaciones recientes apuntan a que un 30-35% de la producción mundial de aluminio corresponde a la producción de aluminio reciclado, con importantes crecimientos positivos en los últimos años.
Al igual que el resto de chatarras metálicas, las de aluminio proceden de dos fuentes principales:

 

 

Chatarras obsoletas: procedente de bienes de consumos e inversión que han cumplido su vida de uso, como residuos urbanos con presencia de aluminio (e.g. latas de bebida, papel de aluminio) o procedentes de desguaces de vehículos, equipos electrónicos utilizados, cables, derribos, etc.

 

 

Chatarras de origen industrial: recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio por parte de diversos sectores industriales.

 
Una vez que este aluminio usado llega al reciclador, éste se encarga de darle la preparación óptima para su comercialización, que incluye su clasificación y preparación, separándolo de los restos de metales y materiales por diversos métodos –manualmente, separación magnética, separadores por corrientes de Foucault, fragmentado, triturado, cizallado, etc.–, tratando de estandarizar la calidad del material para el cumplimiento de las normas nacionales e internacionales existentes.

 

Posteriormente, la chatarra obtenida suele ser prensada y empaquetada para facilitar su transporte, bien a un mayorista de chatarras o directamente a la fundición para la producción de aluminio secundario.

 
El esquema general de la producción de aluminio secundario se resume en el siguiente diagrama de proceso:

ESQUEMA GENERAL DE PRODUCCIÓN DE ALUMINIO DE SEGUNDA FUSIÓN

 

El fundidor convierte el aluminio reciclado en lingotes de aluminio secundario, de medidas y aleación según la demanda del cliente. Este aluminio secundario o de segunda fusión se comercializa, fundamentalmente, para la manufactura de los siguientes productos:

Aluminios laminados, para planchas de construcción, planchas de imprentas, papel de aluminio, partes de carrocerías de vehículos…)

Aluminios extrusionados, para perfiles para ventanas, piezas para vehículos…),

Aluminios forjados y moldeados, para piezas para motores, manubrios de las puertas, etc.)

Aluminios trefilados, para la fabricación de cables y otros usos

Subproductos con aprovechamiento industrial como óxidos de aluminio, polvos metálicos, sales, etc.

 

Finalmente, señalar que la producción de aluminio secundario aporta indudables beneficios ambientales y económicos derivados del menor consumo energético requerido. La producción de aluminio de segunda fusión requiere solamente un 5% de la energía necesaria para la producción de la misma cantidad de aluminio primario. Se calcula que el 65% del aluminio que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

EL RECICLADO DE CHATARRA DE METALES FERROSOS

El acero y el hierro, al igual que el resto de los metales, puede ser reciclado una vez que su uso inicial ha llegado a su término un número prácticamente ilimitado de veces, sin perder calidad, y cualquiera que haya sido su origen. Tal y como se mencionó anteriormente, las principales fuentes de chatarra de hierro y acero provienen de la obsolescencia de bienes de consumos e inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, automóviles, etc.) y de mermas industriales (tanto propia como industrial).

 

Son fácilmente identificables en los residuos a través de la separación magnética. Si se logra obtenerlo sin ningún tipo de contaminantes, se trata de un material 100% reciclable y puede reciclarse un gran número de veces –el acero es uno de los materiales más reciclados del mundo– donde la única limitación al rendimiento del reciclado viene determinada por tres factores:

 

– La efectividad del proceso de recuperación de los usos previos.

– La efectividad del sistema de recolección y selección.

– Las dificultades técnicas del reprocesamiento

 

El acero suele encontrarse con algunos elementos que complican su reciclaje como las varillas con hormigón, cercas o tuberías enterradas. En otros casos, es necesario remover la presencia de contaminantes en el mismo (por ejemplo, en el caso de las latas de hojalata de alimentos, es necesario remover el estaño que contienen las latas de acero a través de la remoción electrolítica de la placa de estaño).

 

PROCESO RECICLADO DEL ACERO

Toda esta chatarra ferrosa, una vez prensada en forma de grandes compactos, es enviada nuevamente a las acerías, donde el proceso de obtención de nuevos productos siderúrgicos (tanto aceros como fundiciones) a partir de chatarras férricas se realiza mediante hornos eléctricos (ciclo electrosiderúrgico). Este proceso se contrapone con el llamado ―ciclo integral de obtención de acero a partir de mineral en las instalaciones que disponen de altos hornos.

 

Según diversas estimaciones correspondientes al período 2006-2008, entre el 40-45% de las necesidades mundiales de acero viene satisfecha por chatarra reciclada, lo que supone importante beneficios medioambientales (reducción de la contaminación del aire y agua o menor generación de residuos) y económicos (ahorros en términos energéticos, menor uso de agua, ahorros en el uso de materias primas, etc.). Se calcula que el 80% del acero que se produce en España procede de material reciclado.

 

Fuente: Observatorio Industrial del Sector del Metal

 

 

 

 

 

FUENTES DE PROCEDENCIA DE LOS RESIDUOS METÁLICOS

Los residuos metálicos o chatarra pueden clasificarse en dos grandes tipos:

 

–  Chatarra de metales ferrosos, procedente del hierro y acero.

–  Chatarra de metales no ferrosos, procedente de metales diferentes del hierro y el acero, e incluye los residuos de aluminio, cobre, plomo, zinc, níquel, titanio, cobalto, cromo y otros metales preciosos. Aunque menos abundante que la chatarra férrica, tiene un valor económico normalmente superior.

 

Tanto la chatarra de metales ferrosos como la de metales no ferrosos procede de tres grandes fuentes de origen:

fuentes chatarra

– Propia o de origen: La generada en la fábrica, refinería, o fundición, y que, en general, es recuperada y utilizada de nuevo en la misma planta.

 

De origen industrial: La chatarra procedente de recortes y mermas surgidos en el proceso de elaboración de un producto/bien de consumo/ inversión (electrodomésticos, latas y tarros de acero, aerosoles, máquinas, construcciones y estructuras, barcos, automóviles, trenes, etc.) en el que intervienen productos metálicos.

 

Obsoleta: La chatarra procedente de bienes de consumos e inversión ya obsoletos que han cumplido su vida de uso. En general, esta chatarra representa un porcentaje muy importante de los residuos metálicos, pero su aprovechamiento requiere de importantes esfuerzos relacionados con su recogida, clasificación, recuperación y reciclado de los productos metálicos asociados. En este sentido, los desarrollos legislativos realizados en los últimos años y relativos a algunos de estos productos (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), envases metálicos, vehículos fuera de uso (VFU), residuos procedentes de la construcción, etc.) están obligando a importantes cambios en la forma de recoger, recuperar y procesar los residuos metálicos existentes en este tipo de productos.

 

Fuentes: Observatorio industrial del sector del metal

“Las comunidades autónomas no persiguen con efectividad a los delincuentes que trafican con residuos”

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Ion Olaeta y Alicia García Franco, Federación Española de Reciclaje

 

Ion Olaeta y Alicia García-Franco son, respectivamente, presidente y directora general de la Federación Española de Reciclaje (FER), el principal representante del sector de la recuperación y reciclado de bienes fuera de uso, como vehículos, aparatos eléctricos y electrónicos, envases metálicos, neumáticos o baterías de plomo. Desde fechas recientes, ambos son también vicepresidente de la patronal europea de reciclaje de acero (EFR) y vicepresidenta de la nueva Confederación Europea de las Industrias del Reciclaje (EuRIC). Por primera vez, dos españoles ocupan un cargo directivo en asociaciones europeas de la citada industria, un reconocimiento a la labor realizada en estos últimos años, según sus protagonistas. En esta entrevista, ambos expertos explican la evolución de este tipo de reciclaje en España, su situación actual y sus perspectivas de futuro. Según Olaeta y García-Franco, España es uno de los países de la UE con mejores cifras del reciclaje de estos residuos, pero advierten de sus desafíos, como combatir las tramas ilegales o coordinar mejor a los distintos protagonistas de la cadena para aumentar las tasas de recuperación y reciclaje.

 

¿Qué beneficios económicos, laborales y ambientales consigue el reciclaje?

 

Ion Olaeta: Muchos. Somos la principal mina de España. Nuestro sector es responsable de que se reciclen al año más de siete millones de toneladas de residuos metálicos de origen español. Gracias a ello, España es uno de los países de Europa con un mayor peso del acero reciclado. El 90% del acero producido en España tiene como materia prima la chatarra, el 50% del cobre o aluminio o, incluso, el 100% del plomo. Hace 25 años cerró Peñarroya, la última mina de plomo española, y, aún así, la producción de materiales que lo contienen (baterías de automoción principalmente) se ha mantenido. También somos responsables del reciclado de gran parte de la madera, fruto de la generalización de los muebles hechos con serrín, o de que la calefacción con biomasa (pellets) sea una realidad para calentar casas. Damos trabajo de forma directa a más de 30.000 personas y generamos casi 110.000 empleos indirectos. La industria española del reciclaje está cerca del punto porcentual del PIB. Es un sector crucial para la economía española aunque, en muchos casos, la sociedad y los políticos lo ignoren. Si España avanza hacia una economía circular, lo hace en parte gracias a este sector.

Alicia García-Franco: Poco puedo añadir. La importancia de nuestro sector es clave y cada vez se reconoce más.

 

¿Cómo ha sido la evolución en los últimos años de la recuperación y reciclado de los bienes fuera de uso en España?

AGF: España ha experimentado un gran avance de las instalaciones y los procedimientos de reciclaje. En estos últimos 15 años, han aparecido dos leyes básicas de Residuos y una gran multitud de reglamentaciones de campos específicos, como los vehículos fuera de uso (VFU), los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los neumáticos, los envases, etc.

IO: La reconversión del sector ha permitido que los porcentajes de reciclaje sean cada vez mayores y que en campos como el reciclaje de vehículos, de electrónica o de otros materiales estemos entre los países de Europa con mejores datos.

 

¿A qué nivel se encuentra España en comparación con Europa?

IO: Depende del bien fuera de uso. En el caso de los VFU, somos de los pocos países en los que el objetivo de reciclaje y valorización se ha logrado sin imponer una nueva tasa a los ciudadanos, ya que el valor final del vehículo financia el coste de su descontaminación y reciclado. Por el momento, cumplimos con los porcentajes de reciclaje que marca Europa y lo hacemos con unos costes mucho más reducidos que los de algunos de nuestros vecinos europeos.

AGF: En general, estamos al mismo nivel que nuestros vecinos europeos e, incluso, como indica Ion, en algunos casos, con ventaja.

 

¿Ha afectado la crisis al reciclaje?

IO: Sí. Las fábricas producen menos material para reciclar y los consumidores estiran mucho más sus aparatos. Ha vuelto el sector de la reparación de electrodomésticos. No obstante, 2014 está siendo algo mejor que 2013, aunque me temo que nos llevará unos años retomar unos niveles de actividad más adecuados a un país del tamaño del nuestro.

AGF: En los últimos tres años, ha habido más desmantelamientos de empresas y de industrias. Si bien se cuenta con material para reciclar, esa fábrica no volverá a ponerse en marcha y, por tanto, no volverá a producir residuos para reciclar.

 

Se habla cada vez más del mercado negro de recuperación de materiales, los más conocidos son, tal vez, el del cobre o los envíos ilegales de materiales a países en desarrollo, donde la legislación ambiental es más laxa. ¿Cómo afecta al reciclaje y qué se hace para combatirlo?

AGF: Hay más noticias, pero se están haciendo más esfuerzos para acabar con esta lacra. Desde la FER colaboramos desde hace mucho tiempo con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Formamos parte de la iniciativa europea Pol-Primett, en la que están las Policías de toda Europa y representantes del sector oficial y legal del reciclaje. Cada vez se conocen mejor las formas de actuar de los delincuentes y se les persigue de forma más efectiva. Todo el sector ha adoptado controles para impedir que los operadores ilegales blanqueen el material en el sector oficial y se denuncia cualquier actividad fraudulenta detectada. Por desgracia, en muchos casos, las comunidades autónomas, tal vez debido a los recortes, no persiguen con efectividad estas operaciones ilegales. Alguna vez nos han reconocido que es mucho más peligroso y, además, suelen ser individuos insolventes.

 

IO: Tiene mucho más impacto mediático que dejen a toda una barriada sin luz o que paren el AVE, pero las principales víctimas silenciosas somos nosotros. Nuestros camiones tienen que llevar dos conductores para dificultar los asaltos y nuestras plantas tienen vigilancia 24 horas. Los ladrones prefieren robar en una planta de reciclado, donde pueden tomar el material ya procesado, o incluso robarlo en el camión camino de la fundición. A veces se ha difundido que el 70% de los RAEE son un turbio sistema de gestión y exportación ilegal. Nada más lejos de la realidad. Un tercio está bajo convenio de los Sistemas Integrados de Gestión (SIG) de los fabricantes de equipos, otro tercio se recicla sin convenio con SIG y otro tercio desaparece de los flujos legales.

 

En 2030 la UE exigirá que se recicle el 70% de los residuos urbanos y el 80% de los residuos de envases, además de prohibirse enterrar en vertederos residuos que puedan reciclarse a partir de 2025. ¿Se podrán lograr estos objetivos?

IO: Trabajamos para que así sea. Pero para ello se tiene que dar a nuestro sector su importancia como artífice del reciclaje real de esos residuos. En cuanto a los Residuos Urbanos, además de nosotros, intervienen muchos organismos e instituciones, como ayuntamientos, distribución, empresas de limpieza, etc., con intereses a veces contrapuestos y en ocasiones alejados del aprovechamiento de los residuos, lo que puede en muchas ocasiones condicionar la reciclabilidad de los materiales. En la medida en la que se permita una acción más directa de los recicladores con los productores de los residuos, se lograrán tasas de reciclaje mayores.

 

AGF: Desde la FER tratamos de simplificar los trámites y potenciar el reciclaje. No se debería permitir que fuesen a vertedero materiales que no pasaron antes por una planta de reciclaje. No se debería aplicar la misma fiscalidad o tasas al residuo que va directamente a un vertedero que al que viene de una planta de reciclaje. También se debería trabajar para mejorar la recogida de residuos entre todos los operadores de la cadena (productores, ciudadanos, municipios, plantas de selección y recicladores).

 

¿Cómo pueden contribuir los consumidores a aumentar las cifras de reciclaje?

AGF: El consumidor tiene un papel fundamental, debe tomar conciencia de ello y asumir su parte de responsabilidad. De su decisión de compra depende en gran medida el tipo de productos que se fabrican, a la vez que condiciona el resultado de la gestión de los productos al final de su vida útil. Si compra un mueble de madera reciclada, dinamiza el mercado del reciclaje de madera. Al desechar un ordenador, lo puede llevar a la distribución para que lo gestionen, al punto limpio municipal o a una planta de reciclado autorizada. Si lo abandona en la calle o lo tira al cubo de la basura, lo condena en gran medida al vertedero o, en el mejor de los casos, a un mediocre reciclado. Si colaboramos todos, el reciclado aumentará y su coste será menor.

 

IO: Yo invitaría a los ciudadanos a conocer el camino de sus productos tras desecharlos. Al tomar conciencia de esa capacidad de convertir esos productos en otros nuevos con material reciclado, reducimos nuestro impacto en el entorno y conseguimos que el desarrollo sostenible sea día a día un poco más alcanzable.

 

 

Fuente: Reordena

El reciclado de chatarra de cobre

El cobre, al igual que otros metales, puede ser reciclado un número ilimitado de veces sin perder ni degradar sus propiedades químicas o físicas, siendo uno de los materiales más reciclados ya desde la antigüedad –algunas estimaciones mantienen que el 80% de todo el cobre extraído durante los últimos 10 mil años aún está en uso en la actualidad–.

 

La fuente más importante de chatarras de cobre son los productos que han finalizado su ciclo de vida funcional (chatarra obsoleta). Entre ellos se encuentran los residuos de construcción (instalaciones de fontanería, gas y calefacción o cables eléctricos), así como equipos eléctricos y electrónicos y productos de latón.

ciclo de vida del cobre

El proceso de reciclado del cobre consta básicamente de la recogida y clasificación de las chatarras de cobre en función de sus niveles de pureza para su posterior envío a la fundición o tratamiento ulterior. Así:

 

– Los residuos de cobre puro pueden ser fundidos directamente. Su pureza se comprueba mediante análisis químicos cuando aún está en estado líquido. Después se desoxida y lleva a formas intermedias (como lingotes) para usarlos en otros procesos.

 

– Los residuos que contienen óxidos se funden para formar ánodos que van a electrorrefinación para obtener el nivel de pureza deseado.

 

– En algunas aleaciones, como el latón y el bronce, el residuo de cobre se funde y forma más aleaciones, sin que se vuelva a refinar.

 

– Si el residuo de cobre está mezclado con otros minerales, se evalúa la relación coste-beneficio del proceso de volver a refinarlo. Si esta relación es muy alta —como en el caso de la lata y el níquel que sólo se pueden separar mediante electrorrefinación—, el residuo de cobre se destina para fines no eléctricos, que no requieren niveles de alta pureza.

 

El reciclado de cobre plantea importantes ventajas de carácter medioambiental (la minería de cobre suele estar ligada a fuertes impactos medioambientales) o económicas (la cantidad de energía necesaria para reciclar el cobre es sólo alrededor de un 25% de la requerida para convertir el mineral de cobre en metal).
El reciclado proporciona una parte fundamental de las necesidades totales de cobre metálico, donde se estima que en 2004 el 34% de la demanda mundial se satisfizo mediante el reciclado de objetos viejos de cobre (incluyendo el refundido de los desechos del proceso de refinado del mineral (chatarra propia)).
Un ejemplo de reciclaje masivo de cobre lo constituyó la introducción del euro en 2002, que obligó a sustituir las monedas nacionales de doce países europeos, eliminando de la circulación unas 260 mil toneladas de monedas (con un peso aproximado de 147,5 millones de toneladas de cobre), que fueron fundidas y recicladas para su uso posterior en una amplia gama de productos industriales y de consumo.

 

Fuente: El sector del reciclaje de metales en España. Observatorio industrial del sector del metal. Imagen: CODELCO

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